martes, 25 de marzo de 2008

Las mandas de la boda de unos antepasados


He tenido acceso a un documento, fechado en 1815, en el que reunidos los padres de los novios acuerdan darles unos bienes para que puedan iniciar su vida en común. Esto parece lógico y así se habrá venido haciendo durante muchos años, ya que hasta el momento del matrimonio los hijos vivían y trabajaban para la casa paterna y no recibían salario alguno.
Supongo que lo que se les daba estaba en función de las posibilidades económicas de los padres, cosa que por otra parte parece que ha cambiado poco en la actualidad.
Pero lo que más me ha llamado la atención es ver que había gentes de nuestros pueblos que sabían leer y escribir. Yo pensaba que por aquellos años allí solo escribían el cura, el secretario, el médico y el boticario. La verdad es que desconozco el estado de la instrucción pública, si es que existía, o quizás era el cura o algún otro funcionario desinteresado el que tomaba en sus manos esta tarea. Sin ser experto en caligrafía me parece que el documento ha sido escrito por el propio Pedro Pascual uno de los novios y además está firmado por otras seis personas con cuatro apellidos distintos.

Adjunto transcripción del documento:

En la villa de Espeja a seis días del mes de abril de 1815 se dieron palabra de casamiento Pedro Pascual y María Costalago corriendo las tres amonestaciones como lo manda la Santa Madre Iglesia y el Santo Concilio de Trento. Yten mandó Luis Costalago a su hija María Costalago una res vacuna, dos fanegas de sembradura a cada hoja, cama completa, su caldera y aderezos para cocer y ocho cabezas de ganado seis de lana y dos de cabrío, yten las dos fanegas de sembradura han de dárselas sembradas. Y una cerda de siete semanas y cuatro fanegas de trigo.

Yten mandó Baltasar Pascual a su hijo una res vacuna, un hacho, un arado, ubio y coyundas, cuatro ovejas con sus crías y dos borregas y ocho fanegas de trigo con la condición que ha de estar hasta agosto en la casa de sus padres. Yten mandó Pedro Pascual de joyas a María Costalago una saya de paño bueno con todo su adorno, una mantilla con su adorno, un jubón de lana con su adorno, diez onzas de plata, un pañuelo, un par de medias, unos zapatos, un delantal de sempiterna.

Yten se conformaron Baltasar Pascual y Luis Costalago de comprar una capa entre los dos a dicho Pedro Pascual con la condición que las joyas han de quedar en poder del que quede de los dos y por ser verdad lo firmaron los que supieron de los presentes.

Pedro Pascual / Luis Costalago / Rafael Peñaranda / Lorenzo Costalago / Baltasar Moreno / Marcos Costalago

lunes, 3 de marzo de 2008

Desde la frontera


Recientemente, Carmen ha comenzado a traer al local de la Asociación un periodico gratuito de tirada semanal, La Voz de Pinares. Parece, por tanto, que su ámbito de influencia será la comarca de Pinares de Burgos-Soria. Pero también da noticias sobre otros pueblos que como Huerta me parece que no pertenecen a ella. En el número del 29 de febrero me encontré con la sorpresa de ver una foto mía del rollo con el collar de cáscaras de huevo en su cruz haciendo mención a pueblos que celebraban las marzas pero sin nombrar Espeja, circunstancia que me hizo pillar un buen rebote. He hablado con el Director y espero que tenga una solución satisfactoria.

Lo cierto es que el hecho me ha empujado a volver a darle vueltas sobre lo que somos y donde estamos ubicados. No somos de Pinares, aunque tengamos pinos, parece que la sierra de Hontoria (de nombre oficial sierra de Costalago*) hace de frontera natural con el norte, pero tampoco somos ribereños (en algún momento se cultivaron viñas) aunque de Guijosa para abajo ya se hace vino.

A partir del siglo XIX, con la actual distribución provincial, somos sorianos, pero antes fuimos burgaleses. Parece que fuimos arévacos pero próximos a los vacceos por el oeste y a los pelendones por el norte. Hemos vivido del pino como los del norte y de la tierra como los del sur.

Por todo esto y sin pretender recalcar diferencias con nadie me siento identificado con la denominación propiciada por una serie de organismos oficiales que en el folleto de los senderos de pequeños recorrido nos llama Sierras del Noroeste Soriano (junto con los vecinos municipios de Espejón y Santa María de las Hoyas).
Creo que esto nos da un aire fronterizo, de transición entre el norte y el sur. Estamos en el campo de influencia de San Leonardo, pero también miramos hacia abajo y Aranda es un pueblo importante para nosotros. Una raya imaginaria nos separa de Burgos, pero tenemos más en común con los habitantes de Navas que con los de Agreda. En definitiva, las diferencias con las gentes vienen dadas sobre todo por las distancias, aunque suele ser la proximidad la que dificulta la convivencia.
Lo que si es cierto es que somos espejanos, como le gustaba llamarnos a un cura que hubo en el pueblo.
*El apellido Costalago ha sido frecuente en Espeja. En la actualidad 151 personas tienen ese primer apellido en España.